¿Cuánto tiempo han invertido en planear la vida que quieren construir juntos?
Podemos pasar meses planeando una boda que dura unas horas, pero después muchas veces vivimos el matrimonio simplemente reaccionando a lo que venga.
Nosotros descubrimos una herramienta que nos ha ayudado a detenernos y mirar hacia dónde vamos como familia: el retiro en pareja. No necesitas un viaje costoso. Se trata de apartar uno o dos días para desconectarse de la rutina, orar juntos y conversar sobre el matrimonio y la familia que quieren construir.
¿Por qué hacer un retiro en pareja?
Cuando dos personas se casan, cada una trae costumbres, experiencias y formas diferentes de hacer las cosas. Si nunca hablamos de qué queremos conservar y qué queremos cambiar, podemos terminar repitiendo patrones que ni siquiera escogimos.
Por eso es importante preguntarnos:
¿Qué clase de familia queremos ser?
La Biblia dice: “Donde no hay visión, el pueblo se extravía” (Proverbios 29:18).
Una visión familiar nos ayuda a establecer prioridades y caminar en la misma dirección. No significa que nunca tendremos diferencias, sino que, aun siendo diferentes, sabemos hacia dónde vamos.
Define los valores de tu hogar
Durante nuestro retiro definimos valores que queremos vivir como familia:
- Jesús es primero.
- Honramos a los demás.
- Nuestro matrimonio es importante.
- Nos divertimos juntos.
- Buscamos la excelencia.
- Somos generosos.
Pero escribirlos es apenas el comienzo. Lo importante es convertirlos en decisiones y hábitos diarios. Si decimos que honramos a los demás, ¿cómo nos hablamos cuando estamos molestos? Si nuestro matrimonio es importante, ¿qué estamos haciendo para cuidarlo? Si Jesús es primero, ¿qué están viendo nuestros hijos en nosotros?
Hablen también de sus hijos
Un retiro en pareja es una buena oportunidad para hablar de cada hijo: sus fortalezas, lo que queremos desarrollar en ellos y aquello por lo que queremos orar.
Deuteronomio 6:6-7 nos recuerda que la fe debe enseñarse intencionalmente a nuestros hijos. Ellos aprenderán mucho más de lo que ven en nosotros que de lo que simplemente les decimos. Por eso, si queremos que amen a Dios, necesitan vernos buscar a Dios.
La iglesia acompaña, pero no reemplaza lo que sucede dentro del hogar.
¿Cómo comenzar?
Empiecen con oración. Pídanle a Dios que guíe sus conversaciones y después respondan, primero por separado y luego juntos:
- ¿Qué nos gusta de nuestra familia?
- ¿Qué clase de familia queremos ser?
- ¿Qué valores son importantes para nosotros?
- ¿Cómo queremos que las personas se sientan cuando entren a nuestra casa?
- ¿Por qué queremos que nuestra familia sea conocida?
No lo hagan solamente una vez, háganlo cada año. Las etapas cambian, los hijos crecen y ustedes también, es por eso que una familia con propósito no se construye por accidente, se construye con oración, intención y decisiones tomadas juntos.
Miren lo que funcionó, reconozcan lo que necesitan ajustar y vuelvan a establecer prioridades para la nueva etapa que están viviendo. Porque un matrimonio sólido no sucede por casualidad, sino cuando ambos deciden caminar juntos con Jesús en el centro.
Para ayudarte a comenzar, preparamos el recurso “Cómo hacer un retiro en pareja”, con preguntas y espacios para que ustedes puedan vivir este tiempo juntos y salir con una hoja de ruta para su familia.
Aparten el tiempo, oren, hablen, escúchense y después cuéntennos qué descubrieron.